El noble arte del herrado


Los caballos en la prehistoria se considerabam una buena fuente de alimento, eran animales salvajes que se cazaban para comer desde los 30.000 años a.C. Pero no es hasta el 4.000 a.C. cuando los caballos empiezan a ser usados para montar, en agricultura e incluso en la guerra.
Se han encontrado herraduras en Asia oriental y en China datadas en el siglo 2 a.C. y en el siglo 1 a.C.; pero se supone que romanos y griegos (que realizaban grandes migraciones a caballo, y los utilizaban en diversos aspectos de la vida) no utilizaban herraduras, sino sólo hiposandalias (ya utilizadas por los Celtas), realizadas en cuero o esparto, que se ataban a la pata del caballo.

La herradura más antigua es la que se halló con otras antigüedades en Tornay el año 1653 en el sepulcro de Childerico I, rey de Francia, que murió en el 481, la cual se cree que podría ser del caballo favorito de este monarca, a cuyo lado habría sido enterrado, según el uso de aquellos tiempos.
Es a partir del siglo IX cuando se utilizan de manera más generalizada, en Europa se asocia en la temprana Edad Media el uso de herraduras con el status social de la nobleza.

Hoy en día, los caballos se hierran por varias razones : para aumentar la tracción, para proteger los cascos de un desgaste superior a la rapidez de su crecimiento, para modificar la acción de las extremidades y mejorar la ejecución de la marcha o para corregir defectos.
Y estos días, han herrado los caballos de Marismillas, dando continuidad al arte de herrar.




 

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