Sorpresa al amanecer
Asoma el sol vigoroso tras las primeras dunas, amanece en Doñana. Por delante treinta kilómetros de playa, las dunas a la izquierda, las suaves olas del mar acariciando la arena a la derecha. Casi de frente el sol que, como digo, sale ya con fuerza. De repente un par de siluetas oscuras alzan el vuelo a unos metros del coche, alas potentes y puntiagudas, cuello corto, compacto; vuelo bajo pero muy rápido hacia el interior. Torre Carbonero se quedó atrás hace un momento. La pareja de Halcones Peregrinos acaba de escapar de mi mirada, sé que son ellos por las siluetas inconfundibles, por el vuelo potente que parece empujar el aire en su avance, y también porque estoy en su patio de juegos; tienen el nido en la torre y suelen estar por aquí. Parar en la zona de donde los halcones se han levantado es imprescindible, porque aunque este es su patio y no es raro que anden por aquí, a veces no sólo estan por estar, a veces están desayunando. Y hoy sí, hoy...