Pescado para el desayuno

Doñana es siempre maravillosa, pero hay días en que se supera.

Esta mañana ha sido de esas.

Cuando hay pescado hay para todos, así que la playa está increíble... incluso más que de costumbre.

No ha salido el sol todavía, aunque ya está claro, hace fresco a esta hora y hay algo de niebla.

El mar en calma, con marea casi alta, de un verde esmeralda, agua clara y olas suaves.

Sólo el paisaje ya es indescriptible.

Enseguida se ve a los charranes lanzándose como puntas de flecha al agua, y salir con algún pescadito en el pico, sacudiéndose. Junto a ellos, las gaviotas, intentando aprovecharse de su mayor tamaño. Algún que otro cormorán y algún alcatraz, ave no tan común por aquí.


Yo diría que se divierten, además de comer


Parece un juego
Gaviota macarra
Joven de alcatraz






   




Y un poco más adelante, en el mar plano, una aleta, agua revuelta, salpicones y chapoteos ¡un grupo de delfines! Pescan, nadan, asoman, saltan... y así durante unos veinte minutos.









Como digo, una de esas mañanas en las que Doñana te sorprende, te ilusiona, te desborda.

Y cuando hay para todos, es eso... para todos.

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