Alcatraz atlántico, Morus bassanus

Al comenzar el otoño, no es raro ver alguna silueta potente y afilada en el cielo sobrevolando las olas del mar. Los alcatraces atlánticos no anidan en la Península Ibérica, pero pasan muy cerca de nuestras costas atlánticas durante el otoño y el invierno. 

Suelen verse más cerca de las costas en los días de temporal, aunque como digo, no es raro verlos ahora.

Tristemente algunos llegan a las playas heridos o enredados en artes de pesca, a veces se dejan coger y puedes intentar ayudarlos o liberarlos; y otras veces, como en este caso, no dejan que te acerques lo suficiente.

Los alcatraces son aves espectaculares, por su tamaño, más de 80 centímetros y una envergadura de casi dos metros, por su precioso plumaje, y por su maravillosa forma de volar con un batido de alas suave y largos planeos, frecuentemente muy cerca de la superficie del mar. Pero lo más llamativo es la forma de pescar, ya que se deja caer desde 30 o 40 metros de altura en picado, plegando las alas alcanzando una velocidad que puede llegar a los 100km/h, con lo que consigue penetrar al agua a una profundidad de hasta 15 metros. Para lograr esta proeza cuentan con unas bolsas de aire bajo la piel del pecho que los protege del brutal impacto con la superficie del agua, y por si esto fuera poco, una vez bajo el agua pueden cerrar los orificios nasales y auditivos, evitrando la entrada de agua en el buceo.


Comentarios

Entradas populares de este blog

El noble arte del herrado

Por fin días de lluvia

El Cerro de los Ánsares