Marisma al final del verano


Colores grises, marrones, ocres y amarillos bajo el cielo azul manchado de blanco; olor a hierba seca y a lodo.
Las primeras lluvias ya han caído, pero aún no ha sido suficiente para emborrachar la marisma, que sigue esperando las ansiadas gotas que cambiarán sus texturas.



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